La distribución del calor

Los 30 kilómetros de red conducen el calor hasta un total de 230 subestaciones, que suministran agua a 90°C a los abonados.

En función de las necesidades, en la subestación se regula la energía suministrada, cuyo consumo se controla mediante un contador de energía. Un dispositivo de televigilancia vela por el buen funcionamiento de la subestación las veinticuatro horas del día; en caso de anomalía, intervienen los equipos de Dalkia.

Una subestación es un pequeño local de 10 a 30 m2 que alberga una serie de elementos que, gracias a ello, no necesita tener el abonado, con lo que aumenta el grado de seguridad de éste.

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